martes, 9 de agosto de 2016

Castelo Branco








No está clara la historia de la fundación de Castelo Branco, y proliferan versiones y leyendas acerca de su origen. Se sabe que la región está habitada desde el Paleolítico -como corroboran las excavaciones arqueológicas de 2008, realizadas en la zona del castillo, que dieron a conocer objetos datados en la prehistoria- y, desde el siglo XVIII, viene siendo difundida por varios autores la idea de que Castelo Branco sea la heredera de un castro-luso-romano, de nombre Castra Leuca, toda vez que esta tesis se fundamenta sobre todo en la analogía toponímica de ambos nombres.

Tras la reconquista, en 1165, D. Afonso Henriques hizo donar a la Orden del Templo toda esta región de la Beira para poblarla y para la defensa de los ataques de los infieles.

Más tarde, ya en el siglo XIII, un noble llamado D. Fernando Sanches, emite un documento de donación a los Templarios, de una heredad denominada Vila Franca de Cardosa, quedando reservada, para su usufructo hasta su muerte, la mitad de la villa, siendo en 1214, cuando D. Afonso II adquiere el resto de la propiedad, que dona a la Orden del Temple.

Queda documentada por el Papa Inocencio III esta donación, afirmando que los Templarios habían fundado, en la frontera con los moros, una villa y fortaleza, en Cardosa, a la que ellos dieron el nombre de Castelo Branco.

A partir de la segunda mitad del siglo XIII, la villa adquiere importancia, habiéndose celebrado varios capítulos de dicha Orden.

Extinguida la Orden, la villa paso a la encomienda de la Orden de Cristo.

A partir de 1343 la villa se extiende más allá de las murallas, adquiriendo un notable desarrollo y un importante aumento demográfico, especialmente por el asentamiento de judíos sefarditas, huídos de España tras sus expulsión por los Reyes Católicos.

A su vez, la expulsión de los judíos de Portugal en 1496, provoca un gran volumen de construcción, fundándose la Misericórdia los conventos de los Agustinos (1526), los Capuchinos (1562) y la Iglesia de San Miguel, actual Catedral. A finales de ese siglo, el obispo de Guarda, D. Nuno de Noronha, ordena la construcción del Palacio Episcopal.

La presencia judía es visible en la actualidad en muchos pórticos quinhentistas en la zona histórica.